Hay muchas enfermedades o problemas sanitarios que pueden originarse a consecuencia de la exposición a sustancias químicas tóxicas, pero hay una dolencia que tiene unas peculiaridades que pueden ayudarnos a comprenderla no sólo a ella, sino a todas las demás. Nos referimos a la Sensibilidad Química Múltiple (SQM) .
Diversas enfermedades muy frecuentemente pueden tener un origen tóxico: cánceres, asma, diabetes,… a pesar de lo cual ninguna lleva normalmente el apellido de “química”, aunque muchas veces lo mereciesen.
La Sensibilidad Química Múltiple sí lleva ese apellido. Y ello es así porque es una de esas enfermedades que emergen más claramente del “iceberg” del que hablamos en este blog, el de carga global de enfermedad que los tóxicos están generando.Una de las enfermedades cuyo origen tóxico es más claro y que puede servir ,por tanto, para que reparemos en hasta que punto lo tóxico puede producir una patología compleja, sin que tantas otras posibles causas lo puedan disfrazar.
Es una enfermedad indicadora que hace que no sólo la veamos a ella , brillando como la punta de un “iceberg”, sino que sirve para advertirnos de que bajo ella hay siempre una “masa de hielo” de enormes proporciones. La masa de las enfermedades causadas por factores semejantes a los que hacen surgir la SQM aunque no de forma tan visible a simple vista.
Lo que sucede con esta enfermedad, en relación al panorama de todas las demás enfermedades producidas por los tóxicos, es lo mismo que lo que sucede entre la seta y el resto del organismo vivo al que está unida , que es inmensamente mayor, y que permanece enterrado sin que podamos verlo. La SQM es la “seta” , la parte visible que emerge del gran hongo del que forma parte y que tiene entramados muy extensos bajo tierra.
Míles de investigaciones han ido desenterrando y dado a conocer partes de ese enorme y muy ramificado “hongo” de las enfermedades ambientales, un “hongo” tóxico que ha ido extendiéndose y reproduciéndose enormemente en las últimas décadas sin que muchos supieran verlo.
En la enfermedad que abordamos ahora por el contrario, para llegar a conocer su origen tóxico, no ha habido que escarbar demasiado, porque es evidente. Evidente incluso para buena parte de los afectados, a diferencia de los de otras enfermedades causadas por tóxicos y donde lo más corriente es que el afectado desconozca la causa de haberlas contraído.
Normalmente vivimos rodeados de tóxicos, los respiramos, los ingerimos,… sin notar nada extraño, aunque nos estén haciendo enfermar. Una persona puede tener un cáncer de mama , una endometriosis, una diabetes,… derivados de la exposición a unos tóxicos determinados, pero puede seguirse exponiendo a esos tóxicos sin notar nada extraño. Muy frecuentemente los efectos pueden tardar incluso años en manifestarse, dificultando la asociación con una exposición química concreta. Pero esto no sucede así con los afectados por la Sensibilidad Química Múltiple, los cuales reaccionan de forma inmediata a la exposición ,incluso a niveles muy bajos de un contaminante. Basta una moderada concentración de moléculas en el aire, normalmente por debajo de los niveles “legales” de contaminantes, para hacer estallar los síntomas.
Las personas con Sensibilidad Química Múltiple son como“detectores vivientes” de esos niveles supuestamente “bajos” y que, en realidad, hacen enfermar a tanta otra gente. Si metiésemos uno de estos afectados en nuestras casas, donde nosotros creemos estar viviendo seguros, estos afectados recibirían un impacto brutal procedente del formaldehído que hay en su interior emanado desde las maderas conglomeradas o los productos de limpieza. Y es probable que padeciesen inmediatamente por cosas como el bisfenol A de los plásticos o los ftalatos y otras sustancias de los perfumes, los restos de insecticida, el benceno o el tolueno del ambientador,… Todas esas sustancias tóxicas que están ahí, afectándonos sin que lo sepamos, golpearán tremendamente a estas personas que tienen una capacidad de detectarlas centenares de veces más aguzada que la nuestra. Y sufrirán síntomas por ello.
Viendo la soberbia invasión de tóxicos que hay en nuestro mundo moderno, resulta fácil hacerse una idea de hasta que punto es difícil para estas personas poder hacer una vida normal. Ni la mejor mascarilla les permite encontrarse bien en muchos lugares.
Hasta hace muy poco era muy escaso el número de personas que había oído hablar de esta enfermedad en España, sólo algunos médicos que atienden a estos afectados y ,por supuesto, una parte de quienes la padecen, y decimos una parte, porque acaso sea mayor aún el número de los que ,padeciéndola, ni quiera saben lo que les está sucediendo.
Los síntomas que manifiestan los afectados, sobre todo afectadas, ya que en más de un 80% esta enfermedad afecta a mujeres, son muy diversos y afectan a sistemas tales como el sistema nervioso central, músculo-esquelético, piel, mucosas, ojos, cardiovascular, respiratorio, gastrointestinal o genitourinario. Un afectado de SQM, a consecuencia de la exposición a las sustancias químicas tóxicas, puede experimentar dificultades respiratorias, tos, ronquera, otitis, rinitis, afonía, dolores de cabeza, fatiga irritabilidad, pérdidas de memoria y concentración, insomnio, cambios de humor, mareos, alteraciones del ciclo menstrual, debilidad, náuseas, irritación de las mucosas, taquicardia, dolores en el pecho, palpitaciones, ansiedad, depresión dolores musculares, faltas de coordinación, dolores en las articulaciones, espasmos en el esófago, diarreas, estreñimiento, problemas de apetito, prurito, hinchazón facial, dolor de ojos, problemas gastrointestinales, dolores musculares y articulares, vaginitis, impotencia, .. pudiendo tener un gran impacto sobre la calidad de vida. Por si fuese poco , la SQM no suele venir sola, sino que suele solaparse muy frecuentemente con otras enfermedades, como en Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) ,la Fibromialgia (FM) , el asma o las alergias.
Los afectados de SQM están pasando en España por un calvario semejante al que durante mucho tiempo pasaron , y en buena medida siguen pasando, los afectados por el Síndrome de Fatiga Crónica y la Fibromialgia (aún ya bastantes años después de ser plenamente reconocidas estas enfermedades por la OMS). Aunque para ser exactos, con mucha frecuencia, no podemos separar los calvarios que se padecen por los afectados de estas tres enfermedades, ya que suelen solaparse en porcentajes notables. Es decir, que no es infrecuente que ,como ya se ha dicho, quien tiene SQM no tenga a la vez, por ejemplo, un SFC (enfermedad que, por cierto, muchas veces puede tener en su origen una exposición a sustancias tóxicas como los pesticidas).
Una de las cosas más interesantes acerca de esta enfermedad es lo que tiene que ver con su tratamiento. Y es que es una de las pocas enfermedades donde no se puede permitir esa ficticia separación que tantas veces , y con tan funestos efectos, se establece al separar el tratamiento de la prevención. En la Sensibilidad Química Múltiple , ambos , tratamiento y prevención, son una y la misma cosa. De hecho la terapia más efectiva no es otra que la simple evitación de la exposición a los productos químicos tóxicos.
Resulta realmente esclarecedor comprobar los consejos que los médicos –como en España algunos profesionales del Hospital Clinic de Barcelona, por ejemplo- dan a este tipo de pacientes: que si es posible no vivan junto a vías de comunicación con mucho tráfico, ni cerca de gasolineras o industrias químicas, petroquímicas , metalúrgicas o de cualquier otra fuente de emisión de gases tóxicos, que si es posible vivan en el campo, pero evitando, claro está, exponerse a pesticidas, y que, entre otras cosas –como no vivir junto a líneas de alta tensión o antenas de telefonía móvil- eviten la existencia en el interior de sus casas de toda una serie de elementos problemáticos como ciertos productos de limpieza, disolventes, colas, pegamentos, ambientadores, moquetas, barnices, plásticos de PVC, colchones de goma ,poliuretano o estireno,… ) y que , si es posible , intenten que en su lugar de trabajo se adopten ciertas medidas en relación a ciertos elementos que, como las fotocopiadoras, por ejemplo, pueden liberar sustancias conflictivas. Igualmente es clave la ingestión de una dieta sin tóxicos que lleva a que estos afectados sólo deban alimentarse con productos ecológicos. Es evidente que si esas directrices las siguieran no sólo los afectados con Sensibilidad Química Múltiple, sino de forma más extensa, todos los habitantes del mundo occidental, es probable que la incidencia de una serie de enfermedades y problemas de salud que hoy están creciendo alarmantemente fuera hoy muy diferente de la que es.
#campañaporlaSQM
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Una😷
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Hola Ana,muchas gracias por tu comentario y seguimiento,por desgracia esta es una de las enfermedades mal llamadas INVISIBLES,pero entre tod@s lograremos que no sea asín,un fuerte abrazo de todo el equipo de FIBROAPOYO, ánimo y fuerza.
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Me encanta…. 💪 Espartan@s
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Muchas gracias FIBROESPARTANA,un fuerte abrazo de todo el equipo de FIBROAPOYO.
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