
¿Cuál es el objetivo del tratamiento?
El objetivo primordial del tratamiento debe ser mejorar los síntomas y la calidad de vida de los pacientes con fibromialgia.
Después de establecido el diagnóstico, a continuación, hay que informar bien al paciente sobre su enfermedad y las opciones terapéuticas disponibles, explicando aquellos tratamientos que han demostrado alguna eficacia en el control de los síntomas de la enfermedad.
¿Cuáles son las opciones de tratamiento?
El tratamiento debe ser individualizado y multidisciplinar combinando algunos medicamentos con terapias no farmacológicas.
Las modalidades terapéuticas que han demostrado alguna eficacia en el tratamiento de la fibromialgia son la realización de ejercicio físico aeróbico, las terapias psicológicas del tipo cognitivo-conductual y algunos fármacos.
Tratamiento mediante ejercicio físico
La realización de ejercicio físico aeróbico ha demostrado un beneficio claro en las manifestaciones clínicas de la enfermedad, principalmente dolor, salud mental, ansiedad e impacto global, con una efectividad incluso algo mayor que muchos fármacos.
No hay evidencias sobre la superioridad de un tipo de ejercicio sobre otro, aunque los ejercicios con componente aeróbico son mejores que los de flexibilización y estiramiento.
El ejercicio físico aeróbico constituye uno de los pilares del tratamiento de la fibromialgia y cualquiera de sus modalidades (natación, gimnasio, bicicleta, danza, etc.) ha demostrado en ensayos clínicos un efecto beneficioso.
Es importante destacar que tampoco se ha encontrado ninguna evidencia de que el ejercicio físico empeore las manifestaciones clínicas de la enfermedad.
Otras terapias físicas como la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea, acupuntura, balneoterapia, los ultrasonidos, el láser, la magnetoterapia, el ozono, la oxigenoterapia hiperbárica, la quiropraxia y la osteopatía, no han demostrado una eficacia clara en la fibromialgia.
Tratamiento psicológico
La terapia cognitiva conductual y la reciente terapia del “mindfulness”, son las intervenciones psicológicas que han demostrado mayor eficacia para el tratamiento de la fibromialgia. El componente emocional de la enfermedad mejora con ambas terapias y se acompaña de una mejoría en síntomas como ansiedad, depresión, dolor e impacto de la enfermedad en la vida del paciente.
Se sabe que la combinación del tratamiento psicológico con el ejercicio físico reduce el impacto global de la fibromialgia en la vida de los pacientes.
Tratamiento farmacológico
Las posibilidades de tratamiento con fármacos son muy numerosas, pero la mejor evidencia disponible en cuanto a su eficacia se ha visto solo con algunos antidepresivos, anticonvulsivantes y analgésicos simples.
Es importante evitar la excesiva medicación, un problema que se observa con frecuencia en estos enfermos, porque produce múltiples efectos secundarios y perjudica claramente la situación del paciente a largo plazo.
Analgésicos y antiinflamatorios
La primera elección para el dolor deben ser los analgésicos simples tipo paracetamol, ya que no existen buenos estudios que demuestren que otros analgésicos comunes sean superiores.
El uso de antiinflamatorios está muy extendido en el tratamiento de la fibromialgia, a pesar de no ser un proceso inflamatorio. Su uso a dosis bajas –por debajo de lo indicado para la inflamación– en donde se comportan más como analgésicos que como antiinflamatorios, quizás explique su frecuente utilización. Sin embargo, desde hace tiempo se conocen bien los efectos secundarios graves que pueden ocasionar los antinflamatorios por lo que no están recomendados en la fibromialgia y se desaconseja su empleo.
Los opiáceos mayores como morfina, oxicodona/naloxona, buprenorfina, fentanilo, codeina o tapentadol, entre otros, no deben utilizarse por los efectos secundarios graves que producen.
Antidepresivos
Son los fármacos más utilizados en el tratamiento de los pacientes con fibromialgia. Se ha comprobado que estos fármacos poseen capacidad analgésica propia, independiente de su efecto antidepresivo, y mejoran también otras manifestaciones clínicas.
Se ha comprobado que existe un efecto favorable de la mayoría de ellos sobre el dolor, las alteraciones del sueño, el estado de ánimo, la fatiga y la calidad de vida, aunque su efectividad es en general moderada.
Es difícil de prever cuál es el antidepresivo más adecuado en cada paciente. El fallo de un antidepresivo no descarta la posibilidad de que otro tenga un efecto beneficioso, por lo que en muchos casos hay que probar varios de ellos hasta encontrar el que mejore el cuadro clínico.
Anticonvulsionantes
Algunos anticonvulsivantes han demostrado su eficacia en el tratamiento del dolor, alteraciones del sueño y ansiedad por lo que se utilizan también en el tratamiento de los pacientes con fibromialgia.
Se pueden dar conjuntamente con los antidepresivos, pero siempre teniendo en cuenta los efectos secundarios de ambos ya que muchos de ellos son similares.
Benzodiacepinas
No existe ninguna evidencia acerca de la eficacia de este grupo de fármacos en el tratamiento de la fibromialgia a largo plazo. Las benzodiacepinas parecen actuar sobre la calidad del sueño y la crisis de ansiedad en períodos cortos, pero no tienen ninguna acción sobre el resto de las manifestaciones clínicas de la enfermedad.
No obstante, este tipo de fármacos son muy empleados en los pacientes con fibromialgia, pero no se dispone de información de hasta dónde son capaces de mejorar otras manifestaciones clínicas o la calidad de vida.
Otros fármacos
En el tratamiento de los pacientes con fibromialgia, se han probado múltiples fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central para tratar los síntomas de la enfermedad. En general, los resultados han sido decepcionantes y los efectos secundarios importantes que tienen muchos de ellos desaconsejan claramente su uso.
Los tratamientos hormonales utilizados hace algún tiempo, también se han abandonado porque tampoco han demostrado un buen grado de eficacia.
Terapias alternativas y complementarias
Tanto los suplementos dietéticos, dietas especiales, la medicina homeopática, la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea, la acupuntura, los ultrasonidos, el láser, la magnetoterapia, la ozonoterapia, la oxigenoterapia hiperbárica, la quiropraxia y la osteopatía, así como el uso de medicinas alternativas y complementarias, no han demostrado una eficacia manifiesta en el tratamiento de la fibromialgia.
Los efectos secundarios de las benzodiacepinas, como alteraciones cognitivas, debilidad muscular, dependencia del fármaco y posiblemente demencia a largo plazo, hacen desaconsejable su empleo durante largos periodos de tiempo.
Sin embargo, estos tratamientos son utilizados con frecuencia por los pacientes y ello genera siempre una gran controversia entre los facultativos. Antes de descartarlos, es necesario tener en cuenta los efectos perjudiciales posibles y que su uso no está justificado desde el punto de vista científico.
Tratamiento multidisciplinar
Los mejores resultados del tratamiento de la fibromialgia se han conseguido al combinar diversas modalidades terapéuticas. La combinación del tratamiento farmacológico junto con la realización de ejercicio físico aeróbico y algunas terapias psicológicas ha mostrado los mejores resultados en los estudios clínicos.
En la mayoría de guías de práctica clínica y otros documentos de las sociedades científicas sobre fibromialgia, se recomienda el tratamiento multidisciplinar como la mejor opción disponible para conseguir los mejores resultados en el tratamiento de los pacientes.
¿Cuánto tiempo debe mantenerse el tratamiento?
La duración del tratamiento debe considerarse siempre de forma individualizada para cada enfermo. Como hemos dicho antes, la fibromialgia es una enfermedad crónica que cursa en forma de brotes de reagudización de los síntomas con una duración e intensidad distinta en cada paciente. Como regla general, una vez controlados los brotes se debe valorar la posibilidad de reducir y suspender la medicación, pero siempre dependerá de cómo responda el paciente.
¿Cuál es la evolución de los pacientes con fibromialgia?
Los estudios de seguimiento muestran que la fibromialgia tiene un curso crónico con fases de mejoría y brotes de reagudización.
Los brotes de reagudización están relacionados con factores desencadenantes como esfuerzos físicos, situaciones de estrés y cambios estacionales que van empeorando la calidad de vida de los pacientes.
Hay una serie de aspectos que ensombrecen el pronóstico de la fibromialgia, como la elevada prevalencia de otras comorbilidades en comparación con otras enfermedades. Esto se asocia con un mayor número de tratamientos, un consumo más elevado de fármacos y también con un número mayor de cirugías.
Una comorbilidad especialmente frecuente es la psiquiátrica, donde los diagnósticos de depresión y de ansiedad se asocian hasta en el 70% de los casos contribuyendo a empeorar la calidad de vida.
En términos generales, la calidad de vida de la fibromialgia se encuentra entre las peores percibidas por los pacientes, peor que la que tienen otros enfermos con enfermedades crónicas.
¿Qué complicaciones pueden ocurrir?
Las complicaciones más frecuentes que se observan en los pacientes con fibromialgia son habitualmente derivadas del propio tratamiento. En el caso de los fármacos, el excesivo consumo de medicamentos, junto con los frecuentes efectos secundarios que tienen, en muchos pacientes agravan su situación.
También es frecuente observar algunas complicaciones derivadas de cirugías innecesarias o de las exploraciones a las que se somete a estos pacientes en búsqueda de otras enfermedades.
Las complicaciones de la fibromialgia sobre otros aspectos de la vida del paciente son considerables. En el entorno laboral, se producen muchas pérdidas de jornadas laborales como consecuencia de los brotes de reagudización y a la larga ocasionan pérdidas del puesto de trabajo, abandonos voluntarios de la actividad laboral o incapacidades laborales permanentes.
En relación con la vida familiar, se ha observado un número mayor de separaciones y roturas de la unidad familiar.
Y con respecto a los aspectos económicos, en las familias de pacientes con fibromialgia se ha constatado que existen ingresos económicos por debajo de la media.
¿Qué médico debe seguir la evolución?
El especialista que puede realizar mejor el diagnóstico de fibromialgia es el reumatólogo, ya que se deben descartar otras enfermedades reumáticas de origen autoinmune o inflamatorio que suelen comenzar con síntomas parecidos y que son bien conocidas por los reumatólogos. Como, además, en muchas ocasiones la fibromialgia se asocia con estas enfermedades reumáticas, es el reumatólogo el especialista más adecuado para hacer el diagnóstico y establecer el tratamiento de la enfermedad.
Una vez hecho el diagnóstico, en la mayoría de los pacientes el seguimiento puede ser realizado sin dificultad por el médico de asistencia primaria, siempre con el asesoramiento y apoyo del reumatólogo cuando sea preciso.
En los casos más graves, los pacientes deben pasar a un programa de tratamiento multidisciplinar, donde el reumatólogo sea el encargado de coordinar a un equipo de psicólogos, psiquiatras, médicos de familia, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, y enfermería, para tratar de conseguir el mejor control posible de la situación del enfermo.
¿Qué ocurre cuando otras enfermedades acompañan a la fibromialgia?
En ocasiones, la fibromialgia puede acompañar a otras enfermedades reumáticas denominándose en estos casos: fibromialgia asociada.
Cuando la fibromialgia se asocia a determinadas enfermedades reumáticas como la artritis reumatoide, el lupus eritematoso sistémico, el síndrome de Sjögren o las espondiloartropatías, entre otras, suele empeorar el estado general del paciente y confundir al médico atribuyéndose síntomas como el dolor o el cansancio al mal control de la enfermedad autoinmune cuando en realidad son manifestaciones de la fibromialgia asociada. Cuando ocurre esto, es imprescindible establecer ambos diagnósticos y tratar conjuntamente al paciente teniendo en cuenta a las dos enfermedades.
Esta información ha sido realizada por la Unidad de Investigación de la Sociedad Española de Reumatología (SER) y por miembros del Grupo GEFISER (Grupo de Estudio de la Fibromialgia de la Sociedad Española de Reumatología).
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Los artículos de esta página y comentarios, se publican sólo con fines informativos y educativos y no pretenden sustituir el asesoramiento médico u otro profesional. Consulte a su médico u otro especialista de atención médica, con respecto a sus síntomas y necesidades médicas.
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