
De quienes aprendimos a sonreír mientras el dolor nos rompía por dentro.
Estimado/a doctor/a:
Hoy no le escribe un diagnóstico.
Le escribe una persona.
Una persona que entró en su consulta con esperanza…
y salió con dudas sobre su propia cordura.
Somos pacientes con fibromialgia.
Pero antes que eso, somos madres, hijas, padres, profesionales, cuidadores. Personas que un día tenían energía, proyectos, fuerza. Y que, sin saber cómo, comenzaron a despertarse con un dolor que no se va.
Un dolor que no se ve.
Un dolor que no sangra.
Un dolor que no aparece en sus pruebas.
Pero que nos habita cada minuto.
Hemos aprendido a escuchar frases que duelen más que la enfermedad:
— “Todo está bien.”
— “Eso no existe.”
— “Es ansiedad.”
— “Tienes que poner más de tu parte.”
¿Sabe lo que ocurre cuando usted duda de nuestra enfermedad?
Empezamos a dudar de nosotros mismos.
Nos preguntamos si estamos exagerando.
Si somos débiles.
Si somos un problema.
Y créanos… ya cargamos suficiente peso como para cargar también con la culpa.
No buscamos compasión.
Buscamos validación.
No queremos que tenga todas las respuestas.
Queremos que nos mire a los ojos y nos diga: “Te creo”.
Porque cuando usted nos cree, algo dentro deja de romperse.
La fibromialgia no se ve en una radiografía, pero se ve en nuestra vida reducida.
En los planes cancelados.
En las amistades que se enfrían.
En el trabajo que perdimos.
En las noches eternas mirando el techo, agotados pero incapaces de dormir.
No somos cifras.
No somos exageraciones.
No somos pacientes incómodos.
Somos personas intentando sobrevivir en un cuerpo que duele.
Sabemos que la medicina necesita evidencia.
Pero la medicina también nació para aliviar el sufrimiento.
Y el sufrimiento no siempre se mide en un análisis.
Cuando un médico minimiza la fibromialgia, no solo cuestiona un diagnóstico.
Rompe un vínculo.
Apaga una esperanza.
Profundiza una herida invisible.
No le pedimos certezas absolutas.
Le pedimos humanidad.
Si no entiende del todo la enfermedad, camine con nosotros mientras la ciencia avanza.
Si no tiene una cura, ofrézcanos acompañamiento.
Si no puede quitar el dolor, al menos no lo niegue.
Porque el dolor negado duele el doble.
Hoy le escribimos con respeto.
Pero también con lágrimas contenidas durante años.
No queremos enfrentarnos a usted.
Queremos que sea nuestro aliado.
La fibromialgia existe.
Nuestro dolor existe.
Nuestra dignidad también.
Y ya no vamos a pedir perdón por estar enfermos.
Con el corazón en la mano,
Los pacientes con fibromialgia que siguen en pie… aunque usted no siempre pueda ver el esfuerzo que eso supone.
Nos puedes seguir en:
WEB : http://www.fibroapoyo.com
E-MAIL : infofibroapoyo@gmail.com
INSTAGRAM: http://bit.ly/2NED6jC fibroapoyomundial
FACEBOOK: http://bit.ly/2IaX5QP FIBROAPOYO
TWITTER: https://bit.ly/2NZE9K6 Fibroapoyo_
YOUTUBE: bit.ly/2AaEf9Y FIBROAPOYO MUNDIAL
TIKTOK: https://acortar.link/QFLZze @fibroapoyo FIBROAPOYO SIN FRONTERAS
WHATSAPP: 644-029-700
#SOMOSVISIBLES #FIBROAPOYO #FIBROMIALGIA #SFC/EM #SQM #EHS
Los artículos de esta página y comentarios, se publican sólo con fines informativos y educativos y no pretenden sustituir el asesoramiento médico u otro profesional. Consulte a su médico u otro especialista de atención médica, con respecto a sus síntomas y necesidades médicas.
Descubre más desde FIBROAPOYO NOTICIAS
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.