
Durante mucho tiempo se ha hablado del autismo, el TDAH y otras diferencias neurológicas como si fueran enfermedades. Sin embargo, esa forma de expresarlo no es la más adecuada ni la más respetuosa.
La neurodivergencia no es una enfermedad. Es una manera diferente de funcionar, sentir, percibir, aprender y relacionarse con el entorno.
El término “neurodivergente” engloba a personas cuyo desarrollo o funcionamiento neurológico se aleja de lo que socialmente se considera habitual. Dentro de esta realidad pueden encontrarse, entre otras, personas autistas, con TDAH, dislexia, dispraxia, Tourette o altas capacidades.
No es una enfermedad: no se contagia ni se cura
Una enfermedad es algo que aparece, se contrae o se desarrolla y que, en muchos casos, puede tratarse para curarse o desaparecer. La neurodivergencia no funciona así.
El autismo y el TDAH son condiciones del neurodesarrollo. Forman parte de la persona desde las primeras etapas de su vida y acompañan su manera de procesar el mundo. No se contagian, no son un fallo personal, no son culpa de una familia y no deben tratarse como algo que haya que “eliminar”.
No se trata de cambiar a la persona para que encaje a la fuerza. Se trata de construir entornos que comprendan, respeten y apoyen sus necesidades.
Cada persona es diferente
No hay dos personas autistas iguales, del mismo modo que no hay dos personas con TDAH iguales. Algunas pueden necesitar más apoyos en determinados momentos; otras pueden desenvolverse de forma más autónoma. También pueden existir dificultades invisibles relacionadas con:
- La sobrecarga sensorial por ruidos, luces, olores o multitudes.
- La comunicación y la interacción social.
- La atención, la organización o la gestión del tiempo.
- La regulación emocional.
- La ansiedad ante cambios imprevistos.
- La fatiga mental tras un esfuerzo cotidiano que para otras personas puede pasar desapercibido.
Estas dificultades son reales. Pero reconocerlas no significa definir a la persona por ellas ni considerarla enferma.
La diferencia no es inferioridad
Muchas personas neurodivergentes poseen capacidades, sensibilidades y formas de ver la vida que enriquecen a la sociedad: creatividad, atención al detalle, pensamiento profundo, sinceridad, memoria, sentido de la justicia o formas innovadoras de resolver problemas.
La dificultad no siempre está en la persona. A menudo aparece cuando el entorno no está preparado para comprender otras maneras de comunicarse, aprender, esperar, atender o sentir.
Por eso la inclusión no consiste en pedir a todos que sean iguales. Consiste en respetar las diferencias y ofrecer apoyos cuando son necesarios.
Un gesto de comprensión puede cambiarlo todo
No siempre podemos saber qué vive una persona. Puede necesitar más tiempo, evitar una cola, llevar auriculares, no mantener contacto visual, tener dificultades para expresarse o necesitar salir de un lugar por sobrecarga.
Antes de juzgar, conviene recordar una idea sencilla: no todo lo que limita se ve.
Hablar de neurodivergencia con respeto ayuda a romper prejuicios. Decir “persona autista” o “persona con TDAH”, escuchar sus necesidades y no infantilizarla son pequeños pasos que construyen una sociedad más humana.
Desde el Movimiento Girasol queremos seguir dando visibilidad a todas aquellas realidades que muchas veces no se ven a simple vista. Porque comprender no exige saberlo todo: empieza por mirar con empatía.
No todo lo que limita se ve.
Nos puedes seguir en:
WEB : http://www.fibroapoyo.com E-MAIL : infofibroapoyo@gmail.com INSTAGRAM: http://bit.ly/2NED6jC fibroapoyomundial FACEBOOK: http://bit.ly/2IaX5QP FIBROAPOYO TWITTER: https://bit.ly/2NZE9K6 Fibroapoyo_ YOUTUBE: bit.ly/2AaEf9Y FIBROAPOYO MUNDIAL TIKTOK: https://acortar.link/QFLZze @fibroapoyo FIBROAPOYO SIN FRONTERAS BLOG: https://fibroapoyonoticias.blog/ WHATSAPP: 644 02 97 00
#movimientogirasol #fibroapoyo #fibroapoyomundial
Descubre más desde FIBROAPOYO NOTICIAS
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.